Ballenera de Quintay

CL__10 de Julio de 2017___Graciela Muñoz Farida

En Epitafio I, me instalo alrededor de un sonido situado bajo el concreto del suelo de la ballenera de Quintay, en una especie de rampa sobre el mar. Puse allí un micrófono, grabé y articulé con ello un procesamiento electroacústico de aquel sonido. Nada fue cortado ni editado, el procesamiento se realizó simultáneamente al registro e in situ precisamente para dar cuenta de la escucha de un inaudible sonido, y por tanto su resultado sonoro es una consecuencia en línea con esa cuestión inevitable que es escuchar y que escapa a una relectura en un tiempo discontinuo. Inevitable sentido –en su doble acepción- el de la escucha que pone a funcionar un comprender que viene impreso en cada situación (audición) pero que retarda su resolución en orden a estar en ellas a tiempo, respondiendo rítmicamente podríamos decir.

“[…] escuchar es estar tendido hacia un sentido posible y, en consecuencia, no inmediatamente accesible” (Nancy, A la escucha, p. 18).

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